Entre la audacia y la desperación
El arrojo, la audacia y un alto grado de inconsciencia se confabularon la noche del fin de año y la convirtieron en un momento único. El irresponsable arrebato de un segundo, coincidió con el impulso de un instante y me empujaron a un torbellino de acontecimientos que no volverán a repetirse, y son totalmente contrarios a los aburridos y rutinarios días de este año que hoy se termina. No imaginé nunca ser protagonista de sucesos de tal magnitud, pero al vivir la intensidad de estas circunstancias, puedo asegurar con terrible certeza, que este año se presenta completamente incierto. La muerte muerde el borde y las amenazas asoman sus dientes y yo jamás la había visto tan cerca. Para traspasar con buen pie la frontera de este año y comenzar otro con el entusiasmo de la novedad, decidí esperar las doce campanadas que anuncian la llegada del año nuevo en un exclusivo Hotel. En mi criterio, la mejor manera de iniciar la aventura de un nuevo año es en medio de la pista de...