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Mostrando las entradas de julio, 2006

A Ciegas 3

Emerges sin anunciarte de las aguas: de su rumor constante la espuma efímera la ola incansable el cardumen brillante el solitario pez espada las peligrosas grutas el desconocido abismo de lo profundo del mar. Rompes sin anunciarte el hilo del pensamiento. Saltas me asaltas. Surges de los colores: de los calidos con el corazón en la mano, entre negros y grises abriendo puertas, con los amarillos y verdes rojos y dorados encendiendo lunas Apareces en las esquinas en los recovecos en las sombras convertida en canción

A Ciegas 2

Llegas a destiempo cuando menos te espero precisa en la exacta firmeza de la lógica en el desconcierto de la razón.

A Ciegas 1

Tomado al azar sigo el hilo accidentado abierto a mi destino, enrumbo mis pasos a ciegas, es preciso.

Y Julio Trajo Lluvias IV

Desde un cielo apático lleno de goteras, con zapato roto y pie perdido, ando el laberinto de ciudades que otros nombran y hacen suyas. Sácame de estas calles líquidas que detonan insultos en cada esquina, gritos amarrados de miedo desde los edificios más altos y manos obscenas desde verdes ventanas. Vuélveme a las páginas impresas, regrésame, enséñame el camino de tus sueños, ayúdame a encontrar tu boca entre los anaqueles y estantes de libros con voces apagadas y risas contenidas.

Y Julio Trajo Lluvias III

El viento arrastra un remolino de ausencias pinta de olvidos las mañanas y deja vacías las palabras.

Y Julio Trajo Lluvias II

La tarde apenas roza el tercer piso. Tranquila se cuela hasta las seis sin sombras. Las sirenas quiebran con urgencia de asfixia el último minuto. Las hojas de los libros se deshacen y me cansan los adioses hasta dolerme los huesos.

Y Julio Trajo Lluvias I

Vengo de regreso con buen paso, entrego este inútil pecho al desorden de los vientos como siempre. No cubro retaguardias, ni disimulo con frases de polvo las huellas. El susurro de promesas que me llevó con mirada de ceniza al peligro de abismos y precipicios de olvido me trae de vuelta, a encontrarme en estos espejismos, apenas gastado el nombre.

Huellas y Amenazas IX

La noche es de azul cobalto el cielo limpio de brazos abiertos, la luna es clara y alumbra mas allá de tus ojos. Mi pensamiento turbio mis actos torpes. Tiro una semana y una noche perfectas por la ventana de un rascacielos, abro distancia en piedra blanca. Septiembre me espera para cobrarme caro el detalle.

Huellas y Amenazas VIII

Permanezco despierto persigo el hilo gastado del recuerdo, alumbro la noche empujo las horas convoco apremios apuro este encuentro. Se dispara la sangre me asfixio. El ritmo del reloj ni se inmuta su exacto corazón se obstina en la precisión de segundos y minutos pesados inflexibles. Corro sin avanzar ni un poquito.

Huellas y Amenazas VII

Tu paso calzado con huella y marca registrada avanza con firmeza por calles de añil. Mi paso de trazo largo y pie desnudo viene del polvo con camino abierto tropezando piedras. Nuestros pasos se encuentran en el desconcierto de los círculos y quedan las huellas dejadas por los cuerpos en este constante arrastrar huidas.

Huellas y Amenazas VI

Quien me vigila no me conoce y se pierde entre piedras de olvido.

Huellas y Amenazas V

Descalzos casi sin aliento abrimos camino, dejamos al descuido huellas, marcas, señales que dibujan el mapa de una ciudad sin nombre refugio contra vendavales.

Huellas y Amenazas IV

Mi bajel cruza los mares bajo un único cielo abierto en tus ojos. La bitácora repite tu nombre y está trazado el rumbo a tus senos, dos suspiros dulces, a tus muslos, perfumado sendero, a tus manos generosas, a tu boca de lengua prodigiosa, a tu espalda dorada sabana, a las arenas blancas donde se confunden tus sueños y los míos.

Huellas y Amenazas III

Exactamente hoy y cada uno de mis días tomo la calle tranquilamente sólo cubierto por tus manos de vestir mañanas.

Huellas y Amenazas II

Incesante repica en el silencio una llamada, desde el comprometido horizonte de la vida, desde la seria fronterade la muerte. Mis manos ásperas de pasados se suavizan en tu piel con prolongada caricia. Susurro solemnes compromisos y este beso se hace impostergable. Incesante continua crecida en el silencio una llamada, desde el comprometido horizonte de la vida, desde la seria frontera de la muerte.

Huellas y Amenazas I

Sí besas mis manos empeñadas en romperse contra las piedras, de un torbellino surgen nuevos continentes con cielos amables. Sí besas mis manos con labios húmedos y lengua ávida, se me seca la boca. Sí mis dedos se quedan jugando entre los tuyos, un vendaval me arrasa. Sí abandonas mi mano con gesto candoroso sobre tu seno, en tu rosado pezón, se asfixia la prisa me ahoga la calma. Sí amarras mis manos y entrelazas los dedos a tus sueños, se agolpa la sangre hasta reventar las venas.

Día de Cumpleaños

Si acaso alguna vez me quedo sin palabras mudo y sin un gesto en el asombro, en las penas, vaya usted a saber, perdido en el silencio aterrador. Mírame un instante sanadora con tus ojos quirúrgicos, enreda mi silencio en tus cabellos, desde la rosa de tu hombro espínalo hasta el grito, tiende tus manos y tráeme de vuelta a tu dorado pecho en donde se guardan mis palabras.
El Gavilán Mulato, negro el pelo pegado. El Gavilán camina como pescador de redes vacías, incansables danzan los brazos a los costados, la cabeza en alto y el pecho abierto, para más señas es Cumanés, comedor de cazabe, de caraotas negras con arroz blanco y pescado salado. Sobre la mesa de cuatro puestos cubierta con mantel plástico de flores grandes y rojas, atento como faro en medio de la nada, el frasco de boca ancha lleno hasta el tope de picante hecho con ají chirel, vieja receta de su corta herencia. Tiene un ojo azulado, nublado y abierto con autonomía de movimiento por el que no ve colores, ni formas, tampoco siluetas, sólo sombras; el otro es profundo y oscuro como el mismo fondo del mar. El Gavilán ha rodado por el mundo y sabe de todos los oficios habidos y por haber, sabe de todos los trabajos, se le endurecieron los pies calzados con pesados zapatones de punta de hierro en el camino de sus treinta y ocho años,