En cumplimiento de un deber cumplido
Sube con esfuerzo las estrechas escaleras de la torre, está al límite de sus fuerzas, su resistencia a los setenta años ha disminuido pero siempre se negó a aceptarlo y con la terquedad que lo caracteriza, atraviesa como cada cinco de abril el mismo camino con la determinación de cumplir con la palabra empeñada, con un juramento hecho aquella madrugada ante un desconocido. Ese momento marcó su vida, su inoportuna presencia en un suceso imprevisto lo convirtió en testigo de un acto de cobardía que obligó una despedida y el dolor de una ausencia. Su compromiso es mantener un misterio, dejar abierto un enigma hasta la hora del olvido, y poner en práctica una treta que justifica el riesgo. Por ese motivo se presenta cada año en este lugar a cumplir un acto de engaño. Envuelto en una conspiración se convirtió en guardián de un secreto que no le pertenece. Esa circunstancia inverosímil lo encadenó a la resonancia de unas voces desconocidas, a una solicitud desesperada de un extraño. Los recu...