10222024
Para la tristeza de mi amiga Ingrid
El perdón como norma
de feroz cumplimiento.
El perdón como motivo,
incluso,
entre las sombras.
El perdón como juicio,
sensata elección
ante la muerte.
El perdón como método,
con el rostro descubierto
frente al espejo.
El perdón como gesto,
acto superior
de libertad definitiva.
Y siempre,
el perdón y la justicia
como fórmula infalible.
Y también, no olvidemos,
el perdón como conjuro
contra el acecho del dolor.
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