Un peculiar compañero de Oficina
La estructura de su pensamiento, su talento en el raciocinio está sostenido por la prudencia y sus actos signados por la mesura. Los temerarios de la Oficina lo miran con recelo y en oportunidades señalan que su conducta la dicta el temor y su supuesta moderación es tan solo una excusa para no admitir su cobardía. Hay quienes no perdonan la prudencia del término medio. Él se defiende con frases acuñadas, pensadas de antemano, y asegura con el tono de quien dicta cátedra, siempre quiso ser maestro de escuela. Los ingenuos son movidos por la imprudencia, sus actos torpes y negligentes conducen los pasos inexorablemente al terreno de los fracasos. Afirma; que el verdadero valor consiste en mantenerse firme y lúcido ante el quimérico juego de luces, del engaño de los triunfos ficticios. Es un hombre francamente cauteloso y en algunas oportunidades es imposible acompañarlo en ese juego de equilibrios. Cuando las emociones nos sobrepasan el representa la exasperante moderac...