La intransigencia como fórmula de vida
Los desacuerdos lo persiguen y a duras penas logra evitar algunas pocas desavenencias antes de que se transformen en tormentas, otros conflictos crecen tenaces en accidentadas orillas y lo alcanzan sin importar la distancia, una y otra vez se topa con desastres y naufragios que parecen unidos como hermanos y lo envuelven en una espiral de violencia a la que finalmente se entrega, sucumbe y lo pierde. Un pequeño tropiezo abre la puerta a complejos laberintos de contrariedades que desencadenan, a un ritmo brutal, un comportamiento violento y cruel. Está siempre a un paso de un estallido de furia que asciende en la espiral incandescente de la cólera intransitable. Los intentos por pacificar su frenético arrebato son inútiles. Esos lamentables episodios de intolerancia lo dejan exhausto, pero no puede evitarlos, mantiene su actitud desafiante, casi delirante, cree ser el emisario de la justicia, piensa que es él quien está llamado a imponer la norma establecida y en su ma...