Confesión
En el contorno de tus piernas descubro que existe un miedo aún más temible que la amenaza de la muerte, un sobresalto que jamás había sentido, un susto que conduce al detestable despeñadero de mi cobardía. El temor me paraliza, la incertidumbre me domina, el espanto no me permite romper el círculo de fuego que me cerca y permanezco a tu lado en estado de deslumbramiento, sin poder pronunciar una palabra. En mi ombligo se desatan intensos remolinos, el aire me falta y lo único que me calma es mirarte, contemplarte en silencio, permanecer en tu presencia y respirar el indiscutible aroma que no puedes impedir y que está asociado a tu nombre. El vago perfume que te envuelve y yo percibo más allá de los sentidos, desde el instinto, con una intensidad inusitada, me permite sostenerme en el filo de una entereza sin reposo. El camino de regreso a la calma es esquivo, filosos cuchillos me impiden encontrar la serenidad perdida, enormes dificultades imposibilitan volver al anhelado sosiego y me ...